Manuel Domínguez pintando en Potosí (Bolivia) Acuarelas de Manuel Domínguez A la hora de expresar las impresiones que produce la contemplación de la pintura de Manuel Domínguez, quizás se haga necesario hablar de su padre, conocido y buen pintor almeriense Diego Domínguez, de quien hace poco meses tuvimos la suerte de admirar una muestra de su obra en la misma galería de arte que hace breves fechas lo hiciera su hijo. Y no porque la pintura del hijo se parezca a la de su padre, ni por el hecho de las influencias que pudiera haber en el fondo o en la forma, ya que Manuel Domínguez tiene su estilo y personalidad propia. Pero ¿Qué padre no ha dejado su huella en sus hijos?. Si alguien habla de posibles influencias de la pintura de Diego sobre la de Manuel, yo pienso que son la aptitudes la que se transmiten, aficiones que crecen en el ambiente fa miliar. Y es honra para el buen hijo saberse, desde el inicio de las inclinaciones artísticas, arropado por el buen hacer del padre pintor. Así como es ahora, honra para el padre percibir la alegría en el corazón al ver volar a su hijo cada vez más alto y por su propio poder. Porque hoy Manuel Domínguez vuela alto en su hacer y concebir la pintura. Es en la acuarela y en la forma de hacer las acuarelas, en donde se halla el alma de la personalidad de Manuel Domínguez, alma que es transmisora de sosiego. Por que la muestra expuesta? «Manuel Domínguez vuela alto en su hacer y concebir la pintura. Es en la forma de hacer la acuarela en donde se halla el alma de la personalidad de Domínguez» Mari-Carmen Fernández Capel Baños Historiadora y critica de arte |
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