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                                             LA PINTURA DE MANUEL DOMÍNGUEZ

       La nueva exposición de este pintor alménense vuelve a mostrársenos para sumergirnos en ese lago de aguas apacibles en el que. desde el fondo de cada cuadro, parece emanar una música ignota y solo perceptible por la sensibilidad auditiva de la propia mente. Hay, en la pintura de Manolo, esc mensaje subliminal en el que el fonema es suplantado por el color para entablar un diálogo con el observador en una complicidad intimista. desnuda de estridencias altisonantes, lis una pintura relajada y cálida en su expresión, aunque enérgica, segura y magistral en su ejecución.
       Manuel Domínguez es un pintor a la vieja y ortodoxa usanza. Esto es: un artista que, cargado con su trípode, lienzos, pinceles, y todo lo inherente para llevar a cabo su labor, se desplaza hasta el lugar elegido para plasmar sobre la tela, todo aquello que sus retinas van captando y transmitiendo a sus manos para que el pincel lleve a término la ensoñación que el pintor experimenta ante el natural. No es un fotógrafo del óleo, aunque si un gran retratista, como lo demuestra en las caras de sus posantes.
      exteriores vienen envueltos en una sugerente atmósfera azul que le confiere a sus obras ese misterioso efecto de paz interior, de diálogos susurrados en un lenguaje sensorial. Pero si estos, de por si, ya contienen motivos para desmenuzar y reflexionar. sus composiciones interiores son lodo un reloj por la diversidad, minuciosidad, pulcritud y perfección del dibujo, que. por su elocuente trabajo y exigencia de si mismo, son auténticas joyas de la pintura figurativa de nuestro pintor. Como mera reseña podría citar el RINCÓN DEL ANTICUARIO. APAREJOS DE PESCA. BIBLIOTECA. DESVAN... sobre los que sabiamente aplica una pátina de ese polvo que se acumula realmente sobre los objetos en desuso.
        Los que comentamos de pintura, solemos decir con frecuencia, de algunas de ellas, que son poesía pura: Las florestas, rincones, fuentes y jardines de Manolo Domínguez son ia propia poesía, entendiendo como tal aquello que sin voz ni sonido es capa? de transmitir sensaciones imposibles de definir con palabras hechas.
        Para aquellos que nos gusta gozar de ese placentero hormigueo que produce la contemplación del Arte, se nos hace casi ineludible la visita a este tipo de exposiciones como la que estos días nos ofrece este artista nuestro que aunque joven en el tiempo, es un consumado maestro en este, siempre difícil, quehacer de la pintura, y que merecidamente, ya forma parte del magnífico elenco de pintores conque Almería cuenta en su haber.

                                                                                                                                   Paco Urrutia
                                                                                                                                      Escritor

 

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